El pasado 6 de febrero Liliana Bodoc, un referente de la literatura  latinoamericana contemporánea, dejó este mundo.

Abrazó el Islam a una edad madura.

«me hice musulmana. Fue hace muchos años atrás. Por alguna razón que no conozco, sentí la necesidad de acercarme a Dios. Yo vengo de una casa atea, ligada al PC (Partido Comunista). Empecé a sentir que no hay que pensar con desdén en esta idea de Dios, que es un concepto que, de diferentes maneras, surge y merece ser pensado, reflexionado. Así que un día fui a la mezquita que está en la Alameda y me atendió el “hermanito Jaled”. Una persona de un corazón grandísimo, gigantesco.»

Su nombre bautismal fue Summaia,

«Mi madre era muy católica, pero ella murió cuando yo era chiquita de modo que mi casa estuvo sesgada por el ateísmo inflexible de mi papá. Sin embargo, hubo un momento de mi vida en el que tuve una necesidad muy fuerte de acercarme a Dios».

Dice que eligió ser musulmana

«Porque hay una noción de Dios que es la que cabe. No se utiliza iconografía (ríe), que a mí me recuerda tanto al imperio romano. Es una visión superadora en este sentido porque, en la teoría (algo muy difícil) no se adjudica a Dios forma alguna. Yo recuerdo, en una charla, haber dicho: “La mano de Dios” y que acotasen: “No le pongas a Dios una forma, ninguna, no lo humanices”. “Es muy difícil”, acoté yo (se ríe). Después, lo que me terminó de interesar es el sufismo místico, esa idea del desapego total a lo material. Esta idea de que sólo tengas con vos lo que necesitarías en un naufragio. Ése es un gran pilar para mí y otro de una simpleza total pero que a mí me ha servido mucho en la vida. Me decía el hermanito Jaled: “En la acción está la bendición”. En mí resulta de ese modo. Todo esto, en mi obra, está presente. Con mayor fuerza en la saga de los Confines, también en “Memorias impuras”, aunque en menor medida».

Algunas de sus apreciaciones sobre el Islam..

“No niego que haya un fundamentalismo islámico. Pero también hay un fundamentalismo católico y un fundamentalismo judío. Y hasta un fundamentalismo ateo. Es como si juzgáramos a todos los cristianos por la Inquisición. Por lo demás, hay una propaganda totalmente parcial y hasta burda en ese sentido”.

«Se supone que el uso del velo es una “proscripción” de la libertad… Yo me pregunto si la imposición salvaje de un modelo estético único y andrógino, que arrastra a tantas mujeres a la anorexia, por ejemplo, no es un brutal avasallamiento de la libertad y del humanismo. Los musulmanes han pasado a ser los “cucos” del mundo. Se simplifica y se distorsiona el tema cultural. Tal vez, las mujeres de los países islámicos tengan muchos problemas. No voy a negar eso. Pero las mujeres de este continente y de este país también los tenemos. Un atuendo u otro no nos hace más o menos libres. »