*Historia De La Naqshbandiyya*

*Historia De La Naqshbandiyya*

Sheij Mohammed Adil an-Naqshibendi al-Haqqani, Sohbat del 21 de octubre del 2017.
As-Salāmu ‘alaykum wa raḥmatu Llāhi wa barakātuhu. A‘ūdhu biLlāhi mina sh-shayṭāni r-rajīm, bismiLlāhi r-Raḥmāni r-Raḥīm. Wa ṣ-ṣalātu wa s-Salāmu ‘alá Rasūlinā Muḥammadin Sayyidi l-awwalīn wa l-ākhirīn. Madad yā Rasūla Llāh, madad yā Sādāti Aṣḥābi Rasūli Llāh, madad yā Mashāyikhinā, dastūr Mawlānā Sheij ‘Abdu Llāh al-Fā’iz ad-Dāghistāni, Sheij Muḥammad Nāẓim al-Ḥaqqānī. Ya sādātī awliyā’u Llāh mawjūdi fī hādha l-makān, dastūr, madad. Ṭarīqatunā ṣ-ṣuḥbah wa l-khayru fi l-jam‘iyyah.

Nuestra ṭarīqah -la ṭarīqah Naqshbandi- se origina en el Profeta ﷺ. Al-ḥamdu liLlāh, os encontráis en esta isla y estáis muy bien, debido a conocer la ṭarīqah y el taṣawwuf. Es porque en muchos lugares a donde vamos, si decís “ṭarīqah” la gente no sabe. Dicen: “Tarīqah, ¿qué es?”. No entienden nada. En cambio -alḥamdu liLlāh-, vosotros estáis aquí. Tenéis ṭarīqah, y amáis la ṭarīqah. Las tarīqas… Existen numerosas tarīqas, y sólo una de ellas procede de Sayyidinā Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq. Las demás -tenemos más de 40 ṭarīqas-, llegaron por medio de Sayyidinā ‘Alī ibn Abī Ṭālib. Y esta ṭarīqah se inició en la Ghāri Thawr, cuando el Profeta ﷺ emigraba de Makkah (La Meca) a Madīnah. Estaban juntos, Sayyidinā Abū Bakr… Sayyidinā… El Profeta ﷺ y Sayyidinā Abū Bakr, raḍī Allāhu ‘anhu. Mientras estaban en esa ghār -la cueva de Thawr-, Sayyidinā Abū Bakr temía que le sucediera algo al Profeta ﷺ. Yl Profeta ﷺ le dijo: “No temas, Allāh ﷻ está con nosotros”.
En ese momento, Allāh ﷻ hizo que todos los espíritus -rūḥāniyyat-, de todos los Mashāyij hasta el Qiyāmah, se dirigieran a la Ghāri Thawr y tomaran bay‘ah del Profeta ﷺ. También mostraron a Abū Bakr que no debía temer. Por supuesto, Abū Bakr no temía por sí mismo. Él no era… Él hubiera dado su alma y su cabeza por el Profeta ﷺ. Tenía miedo de que le sucediera algo al Profeta ﷺ. Así que, por todo ello, se alegró. Y después de esto -[de] Sayyidinā Abū Bakr-, se inició la ṭarīqah. Y tras Sayyidinā Abū Bakr aṣṢiddīq, cuando el Profeta ﷺ cambió su mundo, él ﷺ lo había dado todo a Sayyidinā Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq. De lo que él ﷺ tenía, él ﷺ dijo: “Lo puse en su pecho, todo mi conocimiento”. Él ﷻ se lo dio y, tras Sayyidinā Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq, fue Salmān al-Fārsī. Y pasó de uno a otro Sheij hasta el último, Mawlānā Sheij Nāẓim. Él fue el número cuarenta, y todos ellos fueron Wārithu n-Nabī (herederos del Profeta ﷺ).
En la época en que vivieron, fueron los verdaderos representantes del Profeta ﷺ. Ellos fueron luz para la ummah, seguridad para la ummah y barakah para la ummah. Dijo Allāh (‘awj): “Wa-‘lamū anna fīkum Rasūla Llāh” (49:7).
Significa que ellos deben representar al Profeta ﷺ en todas las épocas. Y en su conjunto, para ellos el dunyā no era nada. Allāh ﷻ les dio el dunyā, pero ellos… Muchos de ellos tuvieron riquezas, pero no era
ese el objetivo ni buscaban eso. Únicamente las aceptaban para ayudar a la gente. Por ejemplo, Sayyidinā ‘Ubaydu Llāh al-Aḥrār tenía cuatro mil granjas. Se desplazaba con su caballo, y quizá en la mitad de un día no llegara al extremo de una granja. Cuatro mil granjas. Cuidaba de cuatro mil personas. Y era el imām de la ṭarīqah, completaba la waẓīfah y se ocupaba de la dargāh y los murīds. Y él estaba sólo con Allāh ﷻ, sin considerar tales granjas como un objetivo. Se limitaba a mirar así. En la ṭarīqah Naqshi -la ṭarīqah Naqshbandi-, la mayoría no buscaba milagros o karāmat. Guardaban eso para el ākhirah y la shafā‘ah de la Ummati Muḥammad, ya que hace falta poder para los karāmah o milagros. Pero Allāh ‘Azza wa Jalla, por ellos, ayudaba a quienes esperaban algo del Sheij y pedían algo. De parte de Allāh ﷻ, quien pidiera obtenía lo que deseaba. Todos ellos igual, pues los mismos atributos del Profeta ﷺ deben poseerlos quienes le representen, y el primer atributo del Profeta ﷺ es la generosidad. Y lo mismo, hasta Mawlānā Sheij. Además, él era… Lo que daba la gente, al día siguiente -o quizá dos días después- ya no estaba, él lo repartía por doquier. Él tiene muchos karāmāt, pero sucedieron sin que los pidiera. Le gustaba ayudar a la gente y hacer que tuvieran negocios y encontraran un nuevo trabajo, a él le gustaba [dar] esa ayuda a quien la pidiera.
Así que todas las ṭarīqas -mā shā’a Llāh- llegan hasta el Profeta ﷺ, pero la Naqshbandī es más cuidadosa en cuanto a la sharī‘ah. Seguir la sharī‘ah es el mayor pilar de la ṭarīqah Naqshbandi. No criticamos a otras ṭarīqas: hablamos de lo específico de nuestra ṭarīqah y lo especial de la ṭarīqah Naqshbandi. Ello es porque Allāh ﷻ crea a las personas distintas, y [grupos] distintos. Y se aplica a las ṭarīqas igual: cada una se adecúa a algunas personas, mientras otras no pueden estar en esa ṭarīqah y encuentran otra similar. No obligamos a las personas a seguir una ṭarīqah que no les guste. Mawlānā Sheij decía siempre: “Fijaos a dónde se dirige vuestro corazón. Quien esté contento conmigo, que siga”. No forcéis a la gente a seguir lo que os guste a vosotros, pues Allāh ﷻ dio una forma de pensar a cada uno. A algunos les gusta, a otros no. Así que, al-ḥamdu liLlāh, tenemos cuarenta y una ṭarīqas. A cada una, puede seguirla quien guste. Es porque, hoy día, quienes siguen ṭarīqas desconocen el adab y no saben cómo deben comportarse. Siguen una ṭarīqah como si fuera un equipo de fútbol o un partido político. Critican a otros mashāyij, e incluso a los awliyā’. Es más, a veces dicen: “No son así, o no son asá”. Por tanto, ello no es bueno. Debéis respetarlos a todos, todos ellos son grandes awliyā’u Llāh. Los mashāyij de otras ṭarīqas -procedentes de Sayyidinā ‘Alī- también son grandes awliyā’, y debemos respetarlos.
Dé Allāh ﷻ barakah al dueño de este [lugar], el Señor Nawawi. Que Allāh ﷻ le ayude, pues también él respeta la ṭarīqah y respeta a los awliyā’u Llāh. Y él cuida de miles de personas y estudiantes, en particular estudiantes. Es un gran honor para él ocuparse de los estudiantes y de que [sean] creyentes – que sean creyentes y estén en el buen camino. También eso es un faḍl (favor): “Faḍlun min Allāh” (4:73). Allāh ﷻ le da eso, y él puede ayudar a la gente y hacer que estos pequeños sean educados en el buen camino. Y le aconsejamos proseguir esto, in shā’a Llāh. Y además, investiga [cómo] enseñarles algo que sea beneficioso también para la ummah: lo que necesiten en esta zona, en fábricas u otros sitios. Pueden ser electricistas, y quizá puedan ser constructores. Algo con estudios, y deben aprender algo más.
Y quienes trabajáis en la fábrica, debéis apartar a diario una ṣadaqah. Y por cada trabajador, una sadaqah. Quizá [sea] una pequeña ṣadaqah pero, al decir “ṣadaqah”, ese estará a salvo – como un seguro de Allāh (‘awj). Ṣadaqah y zakāt, ambos hacen que el dinero crezca. La sadaqah y el zakāt hacen que el dinero o las fortunas crezcan. “Mā naqaṣa mālun min ṣadaqah”. Al dar ṣadaqah, no temáis ni digáis… No será menos, crecerá más y más. Ṣadaqah y zakāt para los ṭalabi ‘ilim… Pueden dar a los ṭalabi ‘ilim y tendrán, mā shā’a Llāh… Siendo dos mil, todos podrán hacer uso de ello. Quien actúe de ese modo, no debe temer. Allāh ﷻ le ayudará, y el trabajo y los negocios irán más rápido y mejor, in shā’a Llāh. Wa min Allāhi t-tawfīq, al-Fātiḥah.