Reflexiones de Abdul Rauf – Centrarse en el Corazón.

Son épocas difíciles, el mundo religioso, político, social se desintegra, nuestro amado Maestro envejece y enferma (quiera Allah swt darle la mejor de las saludes), es un momento difícil para nosotros. Es fácil turbarse, equivocarse. Esto no pretende ser un consejo ni una guía, es sólo el cuento de mi propia turbulencia de mis propias dudas, y cómo nuestro Maestro halla el camino para restablecer la paz a mi corazón. En el 91 en Londres – Inglaterra, Mawlana poniéndolo al lado de Sheik Hisham me dijo “él es su califa en América”, esa orden nunca fue revocada. En el 2001 en la mesa desayunando, nos dijo a los veinte que estábamos “Lo tengo que decir, mi sucesor si a mí me sucede algo es Sheik Adnan y si a él le pasa algo es Sheik Hisham. En los últimos años ha habido abismos, cartas, alineamientos, etc. Desde que Mawlana enfermó empeoraron las cosas. Todo eso me traía confusión. Antes de partir a México, camino que me conduciría a Chipre, hablaba con mi esposa sobre todo esto y qué difícil estaba todo esto, y qué difícil estaba poniéndose. Al segundo día de estar en Lefke (Chipre) Mawlana, alhamdulilah, salió a dar un paseo por el jardín de su casa saludando, sonriendo, indicando cosas; en total y completo uso de sus facultades, el Mawlana de siempre (pero en silla de ruedas). A dos metros de mí y de otros se detiene y con su hijo Sheik Muhammad (Hajji Mehmet) a su lado dice claramente mirándonos y señalándolo: que él era su sucesor, Califa de varios lugares a los que nombró y que él tenía su secreto. Dejó esto claro, y también señalando al hermano del Rey Abdullah II de Jordania -Allah lo fortalezca y enaltezca, dejó claro que era nuestro Sultán en el manejo exterior del ¿mundo?

Yo no soy nadie, realmente nadie, lo que importa es el secreto, ese secreto que pasa de los amados labios del Santo Profeta Muhammad (s.a.w.s), al bello y santo oído de su amigo y compañero Abu Bakr as Siddik, y de él, ininterrumpidamente al amado oído de nuestro Grand Sheyk y de él a Mawlana, y ahora él lo transmite al oído de su hijo Sheyk Muhammad. El escuchar (y ver) a Mawlana diciendo esto calmó mi corazón inmediatamente y trajo paz a mi espíritu, Alhamdulilah Mawlana está vivo y fortaleciéndose, y quiera Dios darle larga vida. Pero mi corazón descansa sabiendo esto. Sé que mucha gente duda y se queja. No sé si Mawlana puede repartir muchas veces su secreto a varias personas, si esto o si aquello, pero sé y ruego que a todos les pase igual, que mi corazón encontró paz. Porque lo único que importa es ese secreto abre-corazones. Nosotros, la política de la Tariqat, su crecimiento, desarrollo o desaparición, no tienen ninguna importancia si el secreto se halla a salvo y esto es lo que sé ahora.

Dios nos bendiga y nos perdone.